alimentación saludable

Somos lo que comemos

!!Hace un año que abrí este blog!! y estoy profundamente agradecida a todas las personas que me leen, que me siguen en las redes sociales, me ven en Youtube, están suscritas a la web y que me apoyan en esta aventura.

También quiero agradecer la paciencia, la ayuda y el apoyo de mi chico, sin él este blog no hubiera sido posible y además aprovecho a felicitarle hoy por su cumpleaños 😉 😉

Retomando el tema, espero haberos podido ayudar o servir de guía en vuestra búsqueda de una vida más saludable, de una alimentación realmente nutritiva y os haya aportado ideas, inspiración y motivación.

Así que he querido rememorar este día con mi primera publicación, en la que os hablo de mis comienzos en este mundo y mi experiencia con un estilo de vida saludable; sé que much@s ya me conocéis desde el principio pero much@s otros os habéis encontrado conmigo estando más avanzado el blog, así que me presento:

Creo firmemente en que todos somos lo que comemos, lo que somos capaces de digerir y lo que nutre cada una de las células de nuestro cuerpo, así como el uso que hacemos de ellas.

Mi curiosidad por la nutrición comenzó cuando empecé a sufrir problemas de salud, os cuento mi historia:

Hace unos años comencé a sufrir cólicos, acababa de empezar a trabajar y llevaba una vida muy estresante (nunca había comido saludablemente, apenas sabía lo que era una verdura, y la fruta solo la veía de lejos) pero en aquella época me alimentaba aún peor.

 Desayunaba un tazón de leche con cacao y bollos de chocolate o cereales “integrales” azucarados de supermercado; llegaba a casa cansada al medio día y aún me quedaba la jornada laboral de la tarde, así que era capaz de tragarme un jabalí, no acostumbraba a comer primer plato en el almuerzo y si lo hacía consistía en pasta con queso precocinada, de segundo engullía un buen filete de carne roja acompañado a veces por patatas fritas, y de postre otro tazón de leche con cacao y bollos o cereales de caja.

No tenía tiempo para merendar, como mucho tomaba una barrita de chocolate, los fines de semana quizá una bolsa de patatas fritas o lo que pillara por casa. Y para cenar calentaba mis nuggets en el microondas y los bañaba en salsa barbacoa.

Por aquella época sufría uno o dos cólicos semanales que los médicos no sabían su causa (se limitaban a decirme que eran nervios). Tiempo después dejé de trabajar y los cólicos remitieron a un par al mes, generalmente los tenía al final de la tarde o por la noche, no iban acompañados de vómitos pero el abdomen se me inflamaba una barbaridad y el dolor me irradiaba al brazo derecho.

Años después, tras realizarme una ecografía, los médicos descubrieron que tenía cálculos en la vesícula, que sufría cólicos biliares (los cálculos taponan los conductos biliares y para destaponarlos los músculos de alrededor producen contracciones espasmódicas provocando el dolor inhumano del cólico).

La única cura y solución que me expusieron los expertos digestivos de mi hospital era la de extirpar mi vesícula, ya se sabe, “muerto el perro se acabó la rabia”. Me aseguraron que era la única solución, pero no me aseguraban no volver a presentar dolores ni tener problemas con la digestión (como le ha pasado a otras personas que si se han sometido a esa operación quirúrgica).

Me negué en rotundo a someterme a dicha operación y empecé a investigar y a tomar conciencia de mis malos hábitos.

Fue así como mi interés por recuperar la salud me llevó a darle más importancia a la alimentación.

A los 27 años cambié por completo mi alimentación, descubrí la fruta y la verdura y dejé la leche de vaca, la comida precocinada, la bollería industrial, etc. Me ceñí estrictamente a esa alimentación durante un año en el cual no volví a vivir ni un solo cólico. Mi familia estaba sorprendida y los médicos no supieron darle explicación.

Tras ese año sin cólicos me relajé un poco, dejé de ser tan estricta, pero los resultados habían sido tan sorprendentes que empecé a practicar ejercicio y comencé mis estudios de Naturopatía.

Así que lo que comenzó como una búsqueda para solucionar mis problemas de salud se ha convertido en mi pasión.

Finalmente, después de casi tres años, no he padecido más de 2 o 3 cólicos (mucho más suaves que los anteriores) en todo este tiempo, tras alguna comida festiva familiar. Y aunque siempre he sido delgada si noté mi cuerpo más fuerte, menos hinchado, sin apenas retención de líquidos y mi cutis más luminoso, comencé a llenarme de vitalidad y a sentirme mejor en mi piel, y aún conservo mi vesícula en su sitio, llamémosle apego :)

Este es un resumen de mi experiencia personal con el cambio de alimentación a una nutrición saludable y consciente, ¡ojo! No me refiero a regímenes para bajar de peso, no son necesarios, tan solo a cambiar nuestros hábitos alimentarios a unos mucho más sanos con los que también notaremos la pérdida de peso, o el aumento si no conseguíamos aumentarlo porque alimentarnos bien nos pone en nuestro peso, deshincha, mejora la piel y una infinita lista de beneficios que vosotras mismas podréis contarme después.

Porque como ya decía Hipócrates allá por el siglo V-IV aC. “Que tu medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina”.

Si habéis leído esto es porque os planteáis hacer cambios en vuestra alimentación y deseáis sentiros mejor, ya sea por dentro como por fuera, aquí os mostraré un estilo de alimentación saludable, las propiedades y beneficios de los alimentos, cómo debemos nutrir nuestro cuerpo y cómo organizar nuestros menús, espero que os guste y os quedéis. Ante cualquier duda dejadme vuestros comentarios porque yo también estoy deseando conoceros.

Laura M. Cavada.

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