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Refresco ¿sabes lo que bebes?

Sol, buen tiempo, calor, playita, refresco… Fiestas, comidas familiares, barbacoa, refresco… Pero hay algo en estas listas que falla y lo peor de todo es que en nuestro día a día ¡no nos damos cuenta!, almorzamos con cola en el vaso, nos refrescamos con bebida de naranja o limón y no precisamente natural, los consumimos cada día, incluso en algunos casos son los únicos líquidos que se ingieren. A mí esto último me suena a película de terror, a muchos solo a un delicioso momento refrescante como nos venden en la publicidad.

Analicemos mejor lo que lleva un vaso de refresco en su interior a parte de los hielos que tú le eches:

Una lata de refresco de naranja o cola contiene como mínimo 140 kcal, vacías, es decir de las cuales 0 son nutrientes, el resto aditivos (colorantes, conservantes, saborizantes…) y azúcar. En el caso de la cola y otros refrescos lo mismo + cafeína u otros excitantes.

¿Cuál es su problema?

A parte del exceso de Kcal vacías que se consumen rápidamente de un trago y aumentan el riesgo de padecer obesidad y obesidad infantil (por favor procuren no darles a sus niños veneno en lata habitualmente):

  • Contienen ácido fosfórico (un conservante químico) que en grandes cantidades desmineraliza los huesos, reduce la absorción de calcio.
  • Azúcar, en general no bajan de los 20gr por lata, de hecho lo habitual es que doblen esa cifra (quiero recordar que la OMS recomienda un consumo de 25gr diarios, lo que son 2 sobres de azúcar) y os “refresco” la memoria de lo que esto produce en nuestro cuerpo:
    • Es un oxidante, desmineralizante y acidificante.
    • Genera dependencia.
    • Aumenta la presión sanguínea y la función renal.
    • Produce picos de insulina y puede desencadenar diabetes II.
    • Problemas digestivos.
    • Enfermedades inflamatorias.

Aquí podéis leer más sobre los daños que produce el consumo de azúcar.

Tanto es así que los refrescos son considerados de riesgo sanitario y no lo digo yo, Francia y otros países imponen un impuesto especial a las bebidas azucaradas, una tasa para fomentar los hábitos saludables y luchar contra la obesidad, puesto que, no se nos olvide que no son alimentos fundamentales, sino todo lo contrario.

Incluso en la ciudad de San Francisco se ha aprobado incluir advertencias sanitarias en la publicidad de refrescos, medida que entrará en vigor a partir del 25 de julio de este mismo año.

¿Y los refrescos light?

Es cierto que apenas contienen azúcar y aportan menos calorías pero siguen incluyendo aditivos artificiales como es el caso que antes os explicaba del ácido fosfórico.

Estos aditivos artificiales (colorantes, conservantes, saborizantes…) crean deshechos metabólicos, es decir, el cuerpo no puede “alimentarse” de ellos y los acumula en zonas donde no puedan producir daños: el michelin o la celulitis. Estos desechos y toxinas además estimulan la retención de líquidos  para poder diluirlos e incluso en exceso entorpecen el correcto sistema depurativo.

Después de todo esto, la forma más saludable de refrescarnos e hidratarnos es beber agua, a la que podemos añadir frutas y verduras para darle un delicioso sabor:

Agua saborizada

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Se trata de combinar diferentes frutas en rodajas dentro de una botella, jarra o vaso de agua y dejarlo reposar durante unas horas, puede ser en el frigorífico o a temperatura ambiente, se le puede añadir stevia u otro endulzante, cubitos de hielo o cualquier cosa que se nos ocurra y nos guste, por aquí abajo os dejo algunos ejemplos de mis combinaciones favoritas:

-Limón + naranja + lima (stevia opcional).

-Fresas + arandanos + kiwi (stevia opcional).

-Mango + piña (es muy dulce y yo no le añado endulzante).

-Frambuesas + fresas (stevia opcional).

-Naranja + piña (stevia opcional).

Laura M. Cavada

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