LECHE Y SUS DERIVADOS1

Leche y sus derivados ¿si o no?

En los últimos tiempos se ha creado una gran controversia sobre si la leche y sus derivados son saludables, además las empresas han lanzado al mercado una gran variedad de alternativas con las bebidas vegetales, y como nos han vuelto un poco locos a los consumidores, espero arrojar un poco de luz al tema.

Todos sabemos la importancia de los lácteos en nuestra dieta, nos lo han inculcado desde pequeños, así que seré breve en cuanto a los detalles de sus beneficios.

Beneficios:

Los lácteos contienen muchas sustancias nutritivas y son garantía de una completa nutrición, además de evitar la osteoporosis debido al alto contenido en calcio, cuyo requerimiento diario no suele lograr cubrirse con otros alimentos, también son ricos en fósforo, magnesio, zinc y vitaminas A, D y B, especialmente B1, B2, B6 y B12.

La leche de vaca también nos provee de triptófano (precursor de la serotonina), por eso tomarla ejerce un efecto calmante en nuestro organismo y ayuda a conciliar el sueño.

Los lácteos, después del huevo es el alimento que proporciona proteínas más eficientes, por eso el valor biológico en proteínas de un alimento en laboratorio se compara con el huevo y la leche.

Las recomendaciones oficiales son el consumo de 2 a 4 productos lácteos al día y para fomentarlo se realizan campañas promocionales, los gobiernos firman acuerdos con las industrias lácteas a través de las cuales se comprometen a incentivar su consumo, aunque así lo que parece es que las campañas oficiales no son imparciales.

En cuanto a los contras a penas se suele hablar más que de la intolerancia a la lactosa, por eso quiero ahondar más en el tema.

Contras:

Hay animales que comen a otros animales, animales que comen huevos de otros animales, otros que comen granos, vegetales y que comen fruta, pero no hay ningún animal que mame de la teta de otro animal en la edad adulta.

Hay una gran diferencia entre la constitución de la leche de vaca y la humana:

  1. La leche de vaca tiene mucho más porcentaje de proteínas que la humana y de una estructura distinta, entre ellas se encuentra la beta-lactoglobulina, potente alérgeno que no se encuentra presente en la leche humana y caseínas, proteínas que solo se digieren parcialmente debido a que la leche neutraliza la acidez de los jugos gástricos necesaria para su digestión y a la escasa producción de la enzima renina en la edad adulta (aunque esto depende de cada persona y su capacidad enzimática), por lo que el resultado de esta digestión “a medias” es una sustancia viscosa que en algunas personas se adhiere a los nódulos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes, creando también alergias y problemas cutáneos, además la mayor parte de las reacciones alérgicas provocan una secreción de cortisol, lo que aumenta a su vez la tendencia a almacenar grasa.
  2. La hormona de crecimiento que tiene es distinta a la humana, pues un ternero en poco más de un mes ha de duplicar su peso. A parte encontramos también un autentico coctel de otras hormonas: pituitarias, hipotalámicas, esteroideas, pancreáticas, tiroideas, paratiroideas, adrenales, sexuales… de estas últimas, la progesterona está implicada en el desarrollo de acné y los estrógenos en las alteraciones hormonales y del aparato reproductor femenino.
  3. Nuestro intestino con la edad va disminuyendo la producción de lactasa (fermento necesario para digerir la lactosa, el azúcar de la leche), en la raza caucásica donde algunos pueblos han consumido leche tradicionalmente, la lactasa tiene una disminución a partir de los 3 años de edad, en cambio en razas como la afroamericana o la asiática a partir de los 3 años desaparece. En las personas que abunda menos la lactasa digieren mal la leche sufriendo de hinchazón, gases, diarreas o dolor abdominal.

*A la leche sin lactosa se le añade lactasa que descompone la lactosa y la hace más digerible, y no es cierto que se le haya extraído la lactosa, simplemente la contiene ya predigerida. Esto no la hace menos nutritiva, ni tampoco cambia el hecho de que sigue teniendo el mismo tipo de proteínas.

  1. Cualquier mamífero excreta toxinas a través de su leche (pesticidas, antibióticos, productos químicos…), también podemos encontrar virus y bacterias de enfermedades frecuentes en el ganado bovino (leucemia, tuberculosis e inmunodeficiencia), además de estas toxinas están los aditivos autorizados añadidos por la industria láctea.
  2. Las altas temperaturas empleadas en el proceso de pasteurización convierten las grasas de la leche en trans, las menos saludables y producen colesterol.

La razón fundamental por la que los nutricionistas nos recomiendan tomar lácteos es porque los consideran muy nutritivos y ricos en calcio, sin embargo es precisamente en los países que más lácteos se consumen donde más incidencia de osteoporosis hay; esta pérdida de calcio se cree que es debida a la acidez producida por el consumo excesivo de proteínas.

Pero hay lácteos más digeribles:

  • Los derivados de la leche de cabra y de oveja suelen ser más digeribles porque tienen menor cantidad de lactosa y diferente estructura molecular (hablaré sobre esto en la siguiente publicación).
  • El yogur y el kéfir se digieren mejor porque la lactosa se ha transformado en ácido láctico durante su fermentación.

Su consumo con moderación puede proveernos de lactobacillus bifidus (microorganismos que tienen un efecto beneficioso en nuestra salud regenerando la flora intestinal).

Los yogures más recomendables son de textura menos densa y semilíquida como los que podemos fabricar en nuestra propia casa a través de una yogurtera, si esto no es posible lo mejor es obtener yogures naturales sin azúcar y desnatados.

¿Y el calcio?

Dos yogures o 100gr de queso fresco contienen el mismo calcio que un vaso de leche.

La leche de soja puede ser una buena alternativa a la de vaca, con menos calcio y sin vitamina B12, pero con proteínas vegetales y grasas poliinsaturadas saludables. Ya existen algunas enriquecidas con calcio y vitamina D.

También podemos encontrar otras fuentes de calcio como lo son las verduras de hoja verde, el pescado entero, almendras, semillas de sésamo, tahini, algarroba, algas marinas, higos, nueces, alfalfa..

No hay que olvidar que practicar ejercicio aeróbico y ejercicios con pesas refuerza los huesos.

Evidentemente la leche más adecuada es la de la propia especie, ya que cada una nace con diferente grado de desarrollo, necesidades, etc.

Dejo aquí que cada uno saque sus propias conclusiones, he querido mantenerme lo más objetiva posible y tan solo dar datos técnicos, aunque pienso que la mejor manera de saber si la leche y sus derivados son o no un problema es dejarlos durante dos semanas y observar si tenemos algún cambio en nuestro cuerpo (menor hinchazón abdominal, menos gases, menos granos en la piel, menos mucosidad, alergias…).

Laura M. Cavada

Próximamente publicaré varias entradas sobre las alternativas a la leche de vaca, si quieres mantenerte informada suscríbete.

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